• Marcia Morgado

El mundo le dice adiós a la Reina de Inglaterra

Updated: Sep 9


Su Majestad la Reina Elizabeth II fotografiada por Dorothy Wilding en Mayo 1956, luciendo la tiara Vladimir y el collar Delhi Durbar © William Hustler and Georgina Hustler / Royal Collection Trust

Isabel II, 1926 - 2022

Hija, madre, abuela, monarca


De niña protegida a heredera al trono del Reino Unido; de recién casada a Reina del Imperio Británico, de Lilibeth a Su Majestad, Isabel II. En todo momento se caracterizó por la corrección, por la discreción y por el compromiso al deber.


En su discurso desde Sudáfrica en 1947, cuando contaba 21 años, se comprometió a dedicar su vida “ya sea larga o corta … al servicio de nuestra familia imperial”. Tras ascender al trono en 1952, cumplió esa promesa con cabalidad durante los próximos 70 años, rompiendo el récord de longevidad establecido por la Reina Victoria.


La fé como representante de la Iglesia Anglicana y su gran sentido del humor contribuyeron a que llevara a cabo esa labor, inyectándole tanto al Reino Unido como al mundo, un sentido de continuidad y estabilidad a través de guerras y conflictos privados y públicos.


Entre los enfrentamientos privados se destacan las relaciones sentimentales de su hermana, la Princesa Margarita; el conflictivo matrimonio de su primogénito, Carlos Príncipe de Gales y la princesa Diana, seguido por el divorcio y la subsecuente muerte de la princesa en 1997. No obstante, Isabel II logró transformar ése punto bajo para la monarquía y convertirse en figura mundialmente querida y respetada.


En los choques públicos la vimos intentar contribuir al equilibrio del Reino Unido como jefa de estado, función ceremonial en una monarquía constitucional, pero ella elevó ese papel simbólico en su relaciones con 15 primeros ministros, desde Winston Churchill hasta Liz Truss. Influyó con sentido común en conflictos nacional es e internacionales.


Su Majestad la Reina Elizabeth II fotografiada por Dorothy Wilding en Mayo 1956, luciendo la tiara Vladimir y el collar Delhi Durbar © William Hustler and Georgina Hustler / Royal Collection Trust

En las últimas décadas, Isabel II vivió el desmesurado desarrollo tecnológico, algo sin precedentes, que cambió la dinámica de las comunicaciones sociales, rompiendo el velo protector que mantenía la privacidad de la monarquía.


Ante los vertiginosos cambios, Isabel II mantuvo la imagen de estabilidad con la sonrisa indescifrable, los atuendos de brillantes colores, las exquisitas joyas y sus emblemáticos sombreros. La pasión por los caballos, sus adorados Corgis y el gusto por conducir fueron elementos de gran placer para la reina.


Isabel II demostró gran capacidad de estoicismo, crecimiento y disposición a la flexibilidad. Y aceptó los ajustes necesarios a la vida: el matrimonio de Carlos con una mujer divorciada que fue su amante y a quien, en febrero de este año, designó como “reina consorte” cuando Carlos ascendiera al trono; por ese título enfrentó grandes confrontaciones con el amor de su vida, el Príncipe Felipe de Edinburgh, porque él nunca lo recibió. De igual manera aprobó el matrimonio de sus nietos William y Harry con plebeyas; en el caso de Harry, con una plebeya norteamericana, divorciada y biracial.


Su heredero, el ya Rey Carlos III, tiene una difícil tarea por delante para continuar la labor de una mujer sin precedentes. Su memoria será una constante en los anales de la historia porque a partir de su muerte a los 96 años, el 8 de septiembre de 2022, el mundo será diferente.

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