• Maite Lopez Pino

Issey Miyake: una vida dedicada a la moda


La moda está de luto, ha muerto Issey Miyake y de pronto por un segundo todos los colores se han apagado. Son muy pocos los diseñadores que han convertido su nombre en sinónimo de innovación en moda como Issey Miyake. Este artista japonés construyó su reputación con plisados, cortes de vanguardia y también fragancias exclusivas.


A lo largo de toda su vida, el trabajo de moda de Miyake fue venerado por su precisión tecnológica y valor artístico. La base de su innovación radicaba en los diseños que se asemejaban a los clásicos origamis japoneses. Miyake creía en la creación de artículos que estuvieran bellos y fueran prácticos para el uso diario de la gente común: prendas que trascendieran el género, el tamaño, la raza y la edad.


Definitivamente sus experiencias de vida lo marcaron. Cuando era un niño que creció en Hiroshima, sobrevivió a la bomba atómica lanzada por los Estados Unidos en 1945 y perdió a su madre tres años después por envenenamiento por radiación.


Su obra fue leal a sus ideales de crear diseños funcionales, prácticos y sobre todo bellos. En los años 80, Miyake fue pionero en un estilo patentado de microplisado permanente que usaba un sistema de tratamiento térmico para crear una apariencia distintiva y duradera. El elaborado proceso implicaba plisar la ropa ya ensamblada, en lugar de la tela en sí, al hacer las prendas dos o tres veces su tamaño final antes de doblarlas, plancharlas y atarlas en papel y una prensa térmica. Agregar la textura a las prendas cosidas aseguró que las creaciones plisadas de Miyake pudieran lavarse a máquina y secarse al aire sin perder su forma. El estilo fue tan popular que en 1993 el diseñador lanzó una línea completa llamada Pleats Please, que todavía está en producción.


Otra línea interesante en su carrera fueron los perfumes y colonias. Su primer perfume, L’Eau d’Issey, fue lanzado junto con el gigante japonés de los cosméticos Shiseido, en 1992. El perfume se convirtió en un clásico de culto gracias a su aroma fresco y aireado y a su llamativa botella, que Miyake basó en la vista de la luna detrás de la Torre Eiffel que se podía ver desde su apartamento en París. En el tiempo transcurrido desde el lanzamiento de L’Eau d’Issey, Miyake lanzó más de 100 perfumes y colonias diferentes.


Otra pieza icónica en su historia profesional fue el jersey de cuello alto negro característico de Steve Jobs, el fundador de Apple, el uniforme del difunto cofundador de Apple, Steve Jobs (un jersey de cuello alto negro, jeans y zapatillas de deporte), fue el trabajo de Miyake lo que primero inspiró a Jobs a crear su uniforme. Jobs usó los suéteres negros de cuello alto personalizados de Issey Miyake, que compró al por mayor por 175 dólares cada uno, y finalmente acumuló una colección de más de 100 de ellos.


Sin dudas, Miyake definió una era en la historia moderna de Japón, saltando a la fama de las pasarelas en la década de 1970 entre una generación de diseñadores y artistas que alcanzaron la fama mundial al definir una visión japonesa única de Occidente.


A lo largo de los años, se inspiró en una variedad de culturas y motivos sociales, así como en elementos cotidianos: plástico, ratán, papel, yute, crin de caballo, papel de aluminio, hilo, batik, tintes índigo y cableado. Desde S Revista le deseamos larga vida a sus diseños y le agradecemos por tanta luz y belleza que le impregnó a la moda durante toda su carrera.



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