• Jacques Giraud

Unas cuantas verdades sobre el multitasking que nadie te ha dicho



¿A qué te suena la siguiente escena que voy a narrarte? Son las 08.00 am y ya estás en una videoconferencia con un cliente. Mientras le atiendes, también estás coordinando a tu equipo de trabajo con unos puntos y acuerdos que deben saber vía email, mientras que, por otro lado; tu familia te está escribiendo un mensajito de texto preguntándote si van a quedar para almorzar juntos… Y nunca falta esa notificación de algún compañero pidiéndote información.

Y para completar el cuadro, al fondo tienes un televisor encendido a bajo volumen para estar pendiente de las noticias. ¿Te suena todo eso, verdad? ¡Espera, espera! Te han llegado tres correos nuevos a tu bandeja de entrada, y aún no terminas de hablar con tu cliente… Y tú solo quieres un café.


Si esta situación te resuena bastante normal, lamento decirte que eres de las personas que piensa que ser multitasking funciona o que es parte de tu rutina… Y no es así. Vivimos en una sociedad en la que se admira a aquellas personas que tienen la habilidad de dividir su atención en diversas tareas a la vez, y si bien esta es una situación que a veces es inevitable en un mundo que está extremadamente conectado, a las personas se nos está haciendo cada vez más difícil concentrarnos en una sola tarea a la vez. Y hoy quiero desmontar el mito con unas cuantas verdades duras al respecto.



El multitasking no existe e intentar practicarlo solo te perjudicará a ti. De acuerdo con una investigación publicada en el Journal of Experimental Psychology, el multitasking puede hacer que disminuya hasta un 40% tu capacidad productiva. Y si crees que eso no aplica para ti, también te tengo malas noticias: un estudio practicado por la Universidad de Utah, demostró que cuanto más creían las personas que el multitasking les era de gran ayuda, en la realidad su desempeño estaba muy por debajo de lo esperado.


¿Por qué? Porque las interrupciones constantes y cambiar de enfoque regularmente solo genera más estrés, más presión, te requiere más esfuerzo y por ende; generan un mayor costo. ¿Estás dispuesta/o a pagarlo? Pero ninguna jornada laboral es completamente perfecta. De hecho, se sabe que el 28% de nuestro día de trabajo se va en interrupciones, como las redes sociales, que reclaman nuestro enfoque. Mantenerte en una situación de constantes distracciones solo logrará drenar tu energía, y peor aún, con un sin número de tareas sin terminar.



¿Quieres más? Lo peor es que su práctica diaria con el uso de diversos aparatos electrónicos (entiéndase el teléfono, la computadora, tablets, etc.) encoge nuestra materia gris, puesto que la corteza cingulada anterior, responsable de procesar la información que percibe nuestro cerebro, se atrofia como consecuencia de la dispersión que vamos experimentando. Trabaja en desarrollar una intención diaria que estimule tu enfoque laboral, procesa las tareas una a la vez y haz del mindfulness una clave para mantenerte anclada/o al presente. Si quieres cuidar tu salud mental es el mejor inicio que puedes tener.


Jacques Giraud es ingeniero, especialista en desarrollo organizacional, master coach, mentor y facilitador. Ha participado en la capacitación y adiestramiento de mas de 15 mil personas en temas como liderazgo, coaching e inteligencia emocional. IG: @jgiraudh

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